
Humanismo Soka
Entre tererés, chipa y sopa paraguaya, Formosa respira al ritmo del monte chaqueño y del clima subtropical, donde el calor intenso convive con una biodiversidad exuberante. Allí, el canto de las aves y la vastedad del verde recuerdan que la vida florece incluso en condiciones desafiantes.
Antes de convertirse en provincia en 1955, este territorio fue hogar ancestral de pueblos originarios cuyas culturas siguen siendo parte esencial de su identidad. En esa conjunción de memoria, naturaleza y trabajo cotidiano, Formosa revela la dignidad de un pueblo que construye esperanza en diálogo permanente con su entorno.
A continuación, compartimos un reportaje fotográfico.


















En su poema A mis jóvenes amigos, sean triunfadores de una noble vida, el maestro Ikeda expresa:
«Mi gran esperanza
es que ustedes,
jóvenes amigos,
vivan con noble compromiso
y actitud alborozada,
con satisfacción plena y total,
hasta su último día
de vida en la tierra.
La vida avanza en ciclo eterno.
La vida es indestructible.
Por eso, el Daishonin ha dicho:
“Lo importante es el corazón”.[1]
Los que viven su existencia
sinceramente entregados
a cumplir su misión
son recompensados
con un espléndido palacio interior
de felicidad.
¡No sean derrotados!
¡Triunfen con resolución!
Mis amigos,
sean aliados del pueblo
y amigos de la gente sencilla…
¡Campeones de la humanidad!
¡Vivan toda su existencia
con espíritu enérgico y brillante!
Señaló Goethe, el coloso de las letras:
“El alma del hombre
es como el agua transparente:
de los cielos desciende,
a los cielos retorna,
y sobre la tierra
se vuelve a derramar,
en ciclo interminable”.[2]
¡Amigos!
¡Amigos valientes!
¡Por amargos y desagradables
que sean sus problemas,
jamás se dejen vencer!
Las personas realmente felices
conocen el camino de sabiduría
que lleva a la victoria.
Aun en las épocas más duras,
ellas avanzan con bravura y corazón exultante
por la senda escogida,
sin dejarse desanimar.
¡Amigos míos!
¡Atrévanse al camino
más borrascoso y traicionero!
Remonten cada escollo
y conviértanlo
en una florida senda de felicidad.
Serenamente escriban
su propia historia
de orgullosas hazañas y de logros.
Con una sonrisa
y el corazón triunfal,
alcen la vista al cielo inmenso.
Allí,
sonrientes y velando por ustedes,
encontrarán el rostro de su padre,
el rostro de su madre,
el rostro de su mentor
y el de sus amistades.
¡Noble es la juventud…!
¡Preciada es la vida…!
¡Amigos míos,
triunfen sin excepción!
¡Sean jubilosos vencedores,
en todas las circunstancias!».[3]
CITAS
[1] The Writings of Nichiren Daishonin (WND), Tokio: Soka Gakkai, 1999, vol. 1, pág. 1000.
[2] GOETHE, Johann Wolfgang von: Song of the Spirits over the Waters (Cantar de los espíritus sobre las aguas), en Selected Poems (Poemas selectos), Princeton, Nueva Jersey: Editorial de la Universidad de Princeton, 1983, vol. 1, pág. 71.
[3] IKEDA, Daisaku: A mis jóvenes amigos, sean triunfadores de una noble vida, publicado el 15 de enero de 2008 en el Diario Seikyo, periódico de la Soka Gakkai.








