
Humanismo Soka
Hoy, el Auditorio de la Paz tuvo la enorme alegría de recibir a más de 50 estudiantes de la carrera de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, quienes tuvieron su clase de dibujo o «Representación Arquitectónica» en las diferentes instalaciones del edificio. En palabras de Ludovico Jacoby, arquitecto y el jefe de la cátedra, «el recibimiento que tenemos es hermoso, nos reciben muy cálidamente y muy bien. Es un espacio desestructurado, en el que te sentís libre, tanto a nivel humano como espacial…».
En cuanto a la arquitectura de Clorindo Testa plasmada en el Auditorio, tan llamativa para los estudiantes, el profesor Jacoby afirma que es muy lúdica, como un juego: te hace sentir un personaje activo en el espacio. «El juego de descubrir, de asombrarte y moverte diferente, tanto desde lo visual como lo físico, te invita a ese recorrido lúdico». Como alumno de Clorindo, el profesor afirma que su forma de proyectar arquitectura tiene que ver con el juego, con disfrutar. «La singularidad de espacios quebrados, desestructurados, no planos paralelos… Cuando subimos con los alumnos y los profesores al Auditorio me gusta ver las expresiones de asombro que todos ponen cuando lo ven por primera vez. Yo mismo, que hace un par de años vengo, me sigo sorprendiendo».
Por su parte, Agustina Brunacci, arquitecta, dibujante y docente de la cátedra, visitó por primera vez el Auditorio junto a sus alumnos. Al finalizar la jornada, expresó: «La sensación de estar en un espacio construido de la manera en la que está abordada toda la espacialidad fue sumamente interesante para los alumnos. Creo que ellos en su manera de dibujar y de tener esa mirada tan compenetrada en las particularidades del espacio, demostraron su calidez. Es una experiencia sumamente enriquecedora porque nos vincula como sociedad y nos permite transitar estos espacios. Siempre me interpeló la obra de Clorindo Testa, esa manera de construir como si fuera un collage, y a la vez que tenga todo ese sentido y coherencia…». Destacó, a su vez, la preservación y el cuidado de la obra de Testa treinta años después de su inauguración. Otro de los profesores, llamado Luciano Lanuzzi, comentó: «Al venir, uno siente más que nada una sensación de paz. Esto es algo que transmiten muy pocos edificios».

















