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Lo que no conocías de Agatha Christie: aventuras, arqueología y novelas inmortales

Lo que no conocías de Agatha Christie: aventuras, arqueología y novelas inmortales

Lo que no conocías de Agatha Christie: aventuras, arqueología y novelas inmortales

Humanismo Soka

miércoles, 4 de febrero de 2026

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«Muerte en el Nilo» y «Asesinato en Mesopotamia» son solo algunas de las proclamadas novelas policiales de la prolífica autora Aghata Christie. En el mes de enero se cumplieron 50 años de su fallecimiento. Para recordar a una de las autoras más destacadas del siglo xx, que escribió 66 novelas policiales y más de 150 relatos, piezas y adaptaciones teatrales, en esta oportunidad profundizaremos sobre su personalidad aventurera que dio la vuelta al mundo.

«Muerte en el Nilo» y «Asesinato en Mesopotamia» son solo algunas de las proclamadas novelas policiales de la prolífica autora Aghata Christie. En el mes de enero se cumplieron 50 años de su fallecimiento. Para recordar a una de las autoras más destacadas del siglo xx, que escribió 66 novelas policiales y más de 150 relatos, piezas y adaptaciones teatrales, en esta oportunidad profundizaremos sobre su personalidad aventurera que dio la vuelta al mundo.

«Muerte en el Nilo» y «Asesinato en Mesopotamia» son solo algunas de las proclamadas novelas policiales de la prolífica autora Aghata Christie. En el mes de enero se cumplieron 50 años de su fallecimiento. Para recordar a una de las autoras más destacadas del siglo xx, que escribió 66 novelas policiales y más de 150 relatos, piezas y adaptaciones teatrales, en esta oportunidad profundizaremos sobre su personalidad aventurera que dio la vuelta al mundo.

¿Cuánto conocés sobre esta prolífica autora? Es la novelista más vendida de la historia: se estima que vendió más de dos mil millones de libros y fue traducida a más de 100 idiomas. No fue a la escuela de manera formal: recibió educación en casa y aprendió a leer sola a los cuatro años. Desde chica ya inventaba historias para entretenerse. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó como enfermera, y luego en una farmacia hospitalaria. Ese conocimiento le permitió describir con enorme precisión venenos y sustancias químicas, un recurso clave en muchas de sus novelas. En 1926 protagonizó un misterio real: desapareció durante once días. Fue encontrada en un hotel, registrada con otro nombre. Hasta hoy no está del todo claro qué ocurrió; se cree que fue consecuencia de una crisis emocional. Escribía muchas de sus novelas en cuadernos desordenados, sin un orden lineal. A veces, primero imaginaba el final y luego retrocedía, sembrando pistas con precisión matemática. También escribió novelas románticas, pero bajo el pseudónimo Mary Westmacott, para que no las juzgaran comparándolas con su obra policial. Su obra La ratonera es la pieza teatral que más tiempo estuvo en cartel en la historia: se estrenó en Londres en 1952 y aún hoy sigue representándose. 

Christie, para quien «comprender la naturaleza humana es la clave de todo misterio», fue una mujer que no se amedrentó frente a la adversidad, tanto en lo personal como en lo profesional, y que disfrutó de vivir la vida con gran intensidad. Siendo una de las primeras mujeres en volar en aeroplano (allá por 1911), atravesó Europa viajando en el Expreso de Oriente y la apasionó el  Medio Oriente; vivió largas temporadas en Siria e Irak, y también se convirtió en una de las mayores expertas de su tiempo en cerámica mesopotámica gracias a las excavaciones arqueológicas que compartió junto a su marido Max Mallowan.

La fascinación de Agatha por las antiguas sociedades del pasado se refleja en sus obras como Asesinato en Mesopotamia, una novela de 1936 centrada en el asesinato de la esposa de un arqueólogo, La muerte llega como el fin, novela de 1945 ambientada en Egipto en el año 2000 a.C y un de las más famosas, Muerte en el Nilo, que tuvo su adaptación cinematográfica.

El primer acercamiento que tuvo la autora en Oriente fue cuando visitó Egipto en el año 1910, donde tuvo la oportunidad de recorrer, socializar y conocer las maravillas del mundo antiguo. Si bien en aquel entonces Egipto no le generó un gran impacto, años después sería el lugar de inspiración para sus obras.


Paseo en camello frente a una de las pirámides de Giza en Egipto, circa 1920-1930.


Su segundo viaje a Medio Oriente fue en 1928, cuando unos amigos la invitaron a viajar a Bagdad en el Expreso de Oriente, tren de lujo que también le inspiraría para una posterior obra Asesinato en el Expreso de Oriente. En ese viaje, pudo conocer la antigua ciudad Sumeria Ur, la cual es considerada como una de las ciudades más antiguas del mundo. En ese viaje, el arqueólogo Leonard Woolley estaba realizando una excavación en esa antigua ciudad y la invitaron a observar la excavación.

«Me enamoré de Ur… La tentación del pasado me atrapó. Ver una daga aparecer lentamente, con su destello dorado entre la arena fue romántico. El cuidado con el que se extraían vasijas y objetos de la tierra me llenó de deseos de ser arqueóloga», recordó Agatha en su autobiografía.


Daga dorada con empuñadura de lapislázuli, adornada con tachuelas doradas y vaina enrejada, descubierta en una tumba real en Ur.


La amistad con Woolley le permitió participar de una siguiente excavación en el invierno de 1930. Al llegar a Ur en medio de una tormenta de arena, la escritora se encontró con el equipo arqueológico y conoció al jóven Max Mallowan, reclutado en la excavación para acompañar a Aghata en un recorrido por otras maravillas antiguas en Irak. Se enamoraron y cuando Agatha recibió un mensaje desde Inglaterra en el que se le comunicaba que su hija estaba enferma de neumonía, ella decidió volver a su país y Max la acompañó. A pesar de haber tenido un primer matrimonio tormentoso, volvió apostar al amor y  tres meses después se casaron, lo cual supuso ser un escándalo para el ojo público. Su relación perduró por el resto de la vida de Christie.


Max Mallowan, Agatha Christie y Leonard Woolley en Ur en 1931.


Durante su matrimonio, realizaron varias campañas arqueológicas durante la década del 50: ella acompañaba y ayudaba a Max en los yacimientos, tenía utensilios y trucos para limpiar las piezas que iban recuperando, y fue testigo directo de grandes descubrimientos. Si bien no era una excavadora científica, era muy meticulosa y admiraba profundamente los objetos hallados en las excavaciones. Agatha pasaba sus mañanas escribiendo y por las tardes en el campo fotografiando excavaciones, y conservando y catalogando hallazgos.


Agatha Christie fotografía una figura de marfil asiria en Nimrud, Irak.


Llegaron a tener un residencia en Bagdad en la orilla oeste del río Tigris, y en Nimrud construyeron una pequeña casa de adobe como soporte para las excavaciones. Así fue que el matrimonio continuó compartiendo su pasión, viviendo entre excavaciones y culturas ancestrales hasta los últimos días de Ágatha.

Sigamos construyendo relatos invaluables dejando fluir nuestra creatividad inspirados por los vestigios de aquellos conocimientos que nuestros antepasados brindaron a la posteridad.


Agatha y Max en 1950.


Fuentes:

https://www-smithsonianmag-com.translate.goog/history/how-agatha-christies-love-of-archaeology-influenced-death-on-the-nile-180979544/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tcv

https://gretalibroscongarbo.com/agatha-christie-y-su-amor-por-un-joven-arqueologo/?srsltid=AfmBOoogB9zufWxR-I16y14hIkO2JWEjZEt35fHhqXF7GsoMTbphwkIv

https://www.theheritageportal.co.za/article/author-and-archaeologist-agatha-christie-and-max-mallowan

https://universoagatha.com/agatha-y-max-mallowan-una-historia-de-amor-entre-ruinas/

© Humanismo Soka - 2024

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