Humanismo Soka
«A la reunión inaugural de la SGI, en 1975, concurrieron representantes de 51 países y territorios. Hoy, cuatro décadas después, la SGI tiene miembros en 192 países y territorios, y se ha convertido en una gran red de paz, cultura y educación que ilumina el mundo entero.
Nichiren Daishonin escribe: «El sol se eleva por el Este; esta auspiciosa señal indica que el budismo del Japón está destinado a regresar a la Tierra de la Luna [la India]».1 Nuestra organización está haciendo realidad la predicción del Daishonin sobre la transmisión del budismo hacia el oeste, de manera incuestionable en el mundo actual.
El maestro Toda fue quien abrió las puertas de este enorme desarrollo, con su convicción en el kosen-rufu de Asia y su exhortación a ser «ciudadanos del mundo». Hace setenta años, en las ruinas del Japón de posguerra, mi maestro se puso de pie por sí solo y comenzó a trabajar para plasmar su firme visión del kosen-rufu.
Nichiren Daishonin escribe: «[E]l uno es madre de diez mil».2 El desarrollo dinámico de la nueva era del kosen-rufu mundial también comienza por las acciones de un solo individuo. Empieza cuando alguien se pone de pie, le habla a otro ser humano de vida a vida, lo alienta, enciende la llama de la esperanza en el alma de un semejante...
Todavía estamos en los albores de esta nueva era. Eso significa que vamos a vernos ante muchos obstáculos en el camino y que nos aguardan tormentas de dificultades. Sin embargo, como observó el filósofo británico Bertrand Russell (1872-1970): «El principio creativo de los quehaceres humanos no es el miedo sino la esperanza».3
¡Como seres humanos, podemos construir un futuro mejor! Nunca debemos abandonar esta brillante convicción. Solo si creemos en el potencial infinitamente noble que encierra la vida de cada persona podremos transformar la mentalidad de la gente y cambiar el medio ambiente.
Cada uno de los que entonamos Nam-myoho-renge-kyo y nos dedicamos al kosen-rufu somos dignos de supremo respeto. Conformamos una entidad única e indivisible de la Ley Mística. En todos nosotros palpita la gran vida del Buda desde el tiempo sin comienzo. Somos, en y por nosotros mismos, entidades de la más sublime y eterna esperanza.
Cuando tomemos conciencia de esta realidad, podremos activar nuestra sabiduría intrínseca y superar todos los sufrimientos del nacimiento y la muerte, sin la menor duda.
Los miembros de la familia SGI, siempre unidos y cantando con alegría, irradiamos fortaleza, determinación y capacidad de alentar a los demás. Desde el lugar donde hoy estemos, sigamos construyendo y expandiendo nuestra red ciudadana de paz en todo el orbe».
(Traducción del artículo publicado el 22 de enero de 2015 en el Diario Seikyo, periódico de la Soka Gakkai).
CITAS
1 The Writings of Nichiren Daishonin, Tokio: Soka Gakkai, 2006, vol. 2, pág. 936.
2 Los escritos de Nichiren Daishonin, Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 136
3 Russell, Bertrand: Principles of Social Reconstruction (Principios de la reconstrucción social), Londres: George Allen and Unwin Ltd., 1950, pág. 167.









