
Humanismo Soka
16 de marzo,
fecha de gloria.
Nuestros miembros
jamás olvidan
la historia de la Soka
que en ella ha quedado grabada.
Una organización que conserva como un tesoro los momentos cruciales de su historia siempre será dueña de una gran fortaleza. Disfrutará de una vitalidad fresca y primaveral, que le permitirá renovarse y seguir creciendo sin cesar, imperturbable ante el cambio irrefrenable de los tiempos.
El 16 de marzo es el día para asumir el espíritu tenaz de concretar el kosen-rufu; para ponerse de pie con el arrojo de los héroes de la justicia; para avanzar hacia la victoria total en la lucha compartida de mentor y de discípulo.
El 16 de marzo de 1958, el presidente Toda lanzó su vehemente proclama: «¡La Soka Gakkai es el monarca del mundo religioso!». Tal fue la declaración de nuestro gran mentor, su canto de victoria, al haber logrado su sueño más acariciado: el de propagar la Ley Mística a setecientas cincuenta mil familias.
Nichiren Daishonin escribe: «[A]quel cuya presencia impregna los ámbitos del cielo, la tierra y la humanidad, y no flaquea en lo más mínimo, es llamado ‘soberano’». [1] Ese día, la soberbia corona del rey, indomable como el majestuoso monte Fuji y consagrada a la gran tarea del kosen-rufu, fue colocada sobre la cabeza de los discípulos.
El maestro Toda solía decir: «¡Si ustedes son mis discípulos, son de hecho los hijos del rey león! Cuanto más intensa es la capacitación que reciben, mayor es la fuerza que adquieren». Esa ceremonia del 16 de marzo significó el entrenamiento final y las últimas instrucciones que el maestro Toda nos impartió personalmente. [El presidente Toda falleció el 2 de abril, unas dos semanas después.] Yo asumí la completa responsabilidad de garantizar el triunfo de aquel día.
Resuelto a respaldar
a mi mentor,
aun a costa de mi vida,
sentí arder mi corazón,
aquel histórico día.
A pesar del repentino aviso, seis mil jóvenes paladines del kosen-rufu se congregaron prestos sin vacilar. Los líderes de las divisiones juveniles, junto conmigo, pusieron manos a la obra, unidos en corazón y en mente, para asegurar que la ceremonia se llevase a cabo con todo éxito y sin el menor accidente. Ese es el espíritu de Gakkai que hoy pervive intacto en el corazón de los grupos que actúan tras bambalinas dentro de nuestra organización, como el Grupo Soka, Gajokai y Byakuren, y también, los conjuntos musicales y las bandas de pífanos y percusión.
Ese fue el día, razón de mi orgullo y dicha,
cuando asumí el liderazgo,
y vislumbré un mundo
donde la Ley se expandía
hacia el futuro inmensurable.
Aquel 16 de marzo, después de la ceremonia, el maestro Toda me miró fijamente. Un resplandor abrasador iluminó sus ojos. Y luego dijo con fuerza: «¡Vamos a luchar!». Ese inmortal llamado de mi mentor se ha convertido en el pulso esencial de mi existencia. Para mí, cada día es 16 de marzo, el día en que comienzo mi nueva lucha por el kosen-rufu.
El mentor y el discípulo,
indómitos como el monte Fuji,
acumulan victoria tras victoria.
(Publicado en el número de marzo de 2007 de Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai.)
CITAS
[1] WND, Soka Gakkai, Tokio, 200, vol. 2, pág. 987.



