
Humanismo Soka
«Cuando la vida te derribe, ¿sabes qué hay que hacer? ¡Seguir nadando!». Con estas palabras, Dory, un pez cirujano azul que sufre pérdida de memoria a corto plazo, alienta a su nuevo amigo Marlin, un pez payaso que no sabe contar chistes y que está buscando a su hijo Nemo. Nemo es el único sobreviviente de una tragedia en el océano, que se llevó la vida de todos los otros hijos de Marlin junto a su madre. Por este motivo, y porque a Nemo se le dificulta nadar debido a que tiene una aleta atrofiada, Marlin se convirtió en un padre «sobreprotector» que, con el deseo de cuidar a su hijo de todos los males que hay en el exterior de su «anémona de mar» (su hogar dentro del coral), no le permite a Nemo explorar y conocer el mundo que habita, por su gran temor a lo desconocido.

Una amistad capaz de atravesar la oscuridad del océano. (Imagen: Disney-Pixar).
Frente a esta situación, Nemo se rebela ante su padre y nada hasta la superficie del mar. Para el terror de Marlin, ve cómo su hijo es atrapado por un buzo que se lo lleva en un barco. Entonces, comienza la gesta de Marlin, quien se dispone a recorrer todo el océano, atravesando todo tipo de oscuridades y monstruos, con tal de salvar a Nemo.
En esta travesía, Marlin conoce a Dory, quien lo acompaña en sus aventuras a través de los mares, atravesando persecuciones de tiburones, grandes medusas, fuertes corrientes, el estómago de una ballena, ataque de gaviotas… Todos los miedos posibles de Marlin se vuelven realidad, pero el inmenso amor por su hijo y el gran deseo de recuperarlo le hacen despertar en su interior una grandiosa valentía. De esta manera, enfrenta el temor e incluso aprende a reír en medio de la adversidad, tal como se lo enseña su amiga Dory.
Nemo, película muy querida por todas las generaciones que la conocieron, es la historia de un padre y un hijo que se superan a sí mismos gracias al cariño que comparten. Porque también Nemo tiene que superar toda clase de dificultades, ¡encerrado en una pecera de un dentista en Sidney! Aunque se sentía derrotado, un día la odisea de su padre llega a sus oídos y conmueve su corazón. Hasta aquel momento sus propios límites lo habían frenado, por las dificultades que tener una aleta menos desarrollada le traía. Pero al oír que su padre, tan asustadizo, se estaba enfrentando a toda clase de adversidades para encontrarlo, sintió nacer en él un nuevo coraje. Es capaz entonces de llevar adelante el plan que había elaborado junto a sus amigos de la pecera para escapar.

Llegando hasta donde la imaginación no se animaba a soñar, Marlin conoce a Crush, una tortuga de ciento cincuenta años, que lo insta a continuar avanzando pase lo que pase, con las palabras «¡Sigue nadando». (Imagen: Disney-Pixar).
«El mar es peligroso, pero no puedes dejar que el miedo te impida nadar», expresa Marlin. Nemo nos enseña sobre la importancia de perseverar hasta el final, sin jamás rendirnos en nuestro corazón, pase lo que pase. Esta clase de espíritu invencible es capaz de derrotar cualquier dificultad. ¡Tal como nos enseña esta historia, sin importar los altibajos que tengamos que atravesar, decidamos seguir avanzando, sin darnos por vencidos, hasta lograr el triunfo! El maestro Ikeda una vez refirió a la perseverancia en un diálogo con integrantes de Mirai Hombu:
«Para ustedes, mis jóvenes amigos, perseverar en sus estudios y en diversas actividades paralelas puede ser todo un desafío. A veces, de solo pensar en lo mucho que tendrán por delante y en el tiempo que les llevará, tal vez quieran desistir antes de intentarlo. Pero lo importante es tener el deseo de hacerlo y ponerse en marcha. ¡Qué felices se sentirán cuando tengan la satisfacción de estar lográndolo! Esa alegría les dará fuerzas para continuar.
Sin embargo, no se preocupen si ven que después de unos días les cuesta sostener el ritmo. Renueven su determinación y vuelvan a intentarlo. Aunque algún día fallen y reanuden el esfuerzo después de unos días, ese proceso reiterado al cabo del tiempo se acumulará y llegará a sumar un mes entero de trabajo. Si pueden seguir durante un mes, podrán perseverar durante un año. Este esfuerzo paciente cada día, en sus diversos desafíos, se volverá parte de su rutina cotidiana. La clave está en que puedan seguir renovando su determinación sin abandonar para siempre.
En una carta a Nanjo Tokimitsu, quien había seguido el ejemplo de su padre en la fe y se había forjado como un excelente joven, el Daishonin le explica que hay dos clases de fe: la fe como el fuego y la fe como el agua. Expresó:
“Hoy, hay personas que creen en el Sutra del loto [Nam-myoho-renge-kyo]. La fe de algunos es como el fuego, mientras que la de otros es como el agua. Cuando los primeros escuchan las enseñanzas, su pasión se enciende como el fuego, pero a medida que pasa el tiempo, tienden a abandonar la fe. Tener fe como el agua significa creer continuamente, sin retroceder jamás”.1
Algunas personas se entusiasman mucho cuando oyen hablar del budismo y deciden comenzar a practicar de inmediato, con gran interés. Pero al tiempo pierden el ímpetu y son como una llama que se extingue. Esa es la “fe como el fuego”.
Por otro lado, están quienes tienen “fe como el agua” y perseveran constantemente en su práctica, pase lo que pase, como un río que fluye.
El Daishonin elogia afectuosamente a Tokimitsu, quien estaba avanzando en su práctica budista como el agua.
El agua fluye constantemente. Cuando se topa con un obstáculo, cambia de dirección, hace un rodeo, y sigue avanzando. De manera similar, si se cruzan con una barrera que los detiene temporalmente, tomen una nueva decisión y vuelvan a ponerse en marcha.
El Daishonin alienta a Tokimitsu a “creer continuamente, sin retroceder jamás” y lo elogia por visitarlo “siempre, a pesar de las dificultades”.2 De la misma manera, espero que todos ustedes sigan avanzando sin rendirse jamás.
Mientras sigan creyendo en su potencial, el camino hacia delante se abrirá para ustedes. Y aun cuando no logren sus metas inmediatas, cada paso que den hacia ellas brillará como un logro extraordinario de su juventud, que los conducirá a la victoria siguiente.
El historiador Arnold Toynbee observó que el espíritu humano siempre era vulnerable a la apatía y que hacía falta un esfuerzo constante para despertar continuamente nuestro potencial dormido. Uno de los propósitos de la religión —observó— era obrar como un estimulante espiritual de este proceso.
Todos ustedes tienen la práctica sin parangón del budismo Nichiren. Cuando hacen el gongyo de la mañana, encienden sus motores para el resto del día. Cuando entonan Nam-myoho-renge-kyo, activan el infinito potencial que hay dentro de ustedes. Además, el aliento que reciben de sus compañeros de fe en la familia Soka los inspira a seguir avanzando y creciendo.
La perseverancia es sinónimo de determinación inquebrantable. Siempre avancen con convicción, decididos a trabajar cada vez más».
CITAS
1 Los escritos de Nichiren Daishonin, Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 942.
2 Ib.
3 IKEDA, Daisaku: Construyamos un futuro brillante basado en nuestro juramento, un recorrido por la vida de Nanjo Tokimitsu, La perseverancia es sinónimo de determinación inquebrantable, publicado en la edición del 1.° de julio de 2018 del boletín Mirai [Futuro], publicación mensual del Departamento de Estudiantes de la Soka Gakkai.








