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Ansiedad en tiempos modernos: construir una sólida identidad interior | SALUD MENTAL

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Ansiedad en tiempos modernos: construir una sólida identidad interior | SALUD MENTAL

Humanismo Soka

lunes, 20 de abril de 2026

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En un contexto marcado por la hiperexigencia y la comparación constante, la ansiedad se vuelve una experiencia cada vez más extendida. ¿Cómo transformar ese malestar en una oportunidad de crecimiento y construir una base interior sólida, apoyados en vínculos que nos impulsen a desplegar nuestro potencial?

En un contexto marcado por la hiperexigencia y la comparación constante, la ansiedad se vuelve una experiencia cada vez más extendida. ¿Cómo transformar ese malestar en una oportunidad de crecimiento y construir una base interior sólida, apoyados en vínculos que nos impulsen a desplegar nuestro potencial?

En un contexto marcado por la hiperexigencia y la comparación constante, la ansiedad se vuelve una experiencia cada vez más extendida. ¿Cómo transformar ese malestar en una oportunidad de crecimiento y construir una base interior sólida, apoyados en vínculos que nos impulsen a desplegar nuestro potencial?

Una problemática social

Vivimos en una época atravesada por la hiperconexión, el multitasking y un ideal constante de productividad, eficiencia y vidas aparentemente «perfectas». En ese contexto, casi sin darnos cuenta, nos comparamos con los demás mientras las redes sociales amplifican ese malestar y nos alejan de valorar nuestro propio proceso.

Así, pueden instalarse pensamientos distorsionados —como la sobregeneralización o el enfoque exclusivo en lo negativo— que nos abruman y alimentan una exigencia interna constante. Frente a este escenario, surge una pregunta clave: ¿cómo construir una identidad firme que nos permita atravesar los desafíos de la vida, desplegando nuestro máximo potencial sin perder autenticidad?

Un reciente relevamiento del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Universidad de Buenos Aires, basado en datos recolectados durante 2025, advierte sobre una mayor vulnerabilidad en la salud mental de los jóvenes, con altos niveles de ansiedad, depresión y malestar emocional. Lejos de tratarse solo de problemáticas individuales, estos datos reflejan también las condiciones sociales y culturales que configuran la subjetividad contemporánea.


¿Por qué sentimos ansiedad?

Desde una perspectiva evolutiva, la ansiedad es una emoción que contribuye a la preservación de la vida. Deriva del miedo y cumple la función de alertarnos y protegernos frente a posibles peligros. En el contexto actual, atravesado por la hiperproductividad y la lógica del rendimiento, la ansiedad suele vincularse también con la autoexigencia. Exigencias de todo tipo: estéticas, económicas y personales —muchas veces implícitas— marcan ritmos y metas que no siempre contemplan los procesos individuales que cada persona enfrenta en su propia historia.

Aaron Beck, psicólogo y psiquiatra, conocido por sus aportes al estudio de la ansiedad y la depresión, sostiene en sus investigaciones que: «El miedo, la ansiedad y la preocupación no son dominio exclusivo del desastre y de otras experiencias que conlleven riesgo vital. En la mayoría de los casos, la ansiedad se desarrolla en el contexto de presiones, demandas y estreses fluctuantes de la vida cotidiana» [1]. Es decir, señala que la ansiedad no surge únicamente ante situaciones extremas, sino también en el marco de las presiones cotidianas. Puede manifestarse en pensamientos como: «¿qué pasaría si…?», imaginar el peor escenario posible ante una situación que representa un desafío, o repasar mentalmente una y otra vez aquello que dijimos en una conversación que nos movilizó.

El contexto y el momento sociohistórico también moldean lo que sentimos. Diversos autores hablan de malestares epocales, como si determinados momentos de la historia de la humanidad estuvieran atravesados por formas de sufrimiento compartidas. Byung-Chul Han, en La sociedad del cansancio, señala que en la actualidad muchas formas de padecimiento ya no se vinculan solamente con amenazas externas, sino también con exigencias internalizadas, como la necesidad de rendir, producir constantemente y responder a ideales de éxito cada vez más elevados. En ese escenario, la ansiedad, el agotamiento y la sensación de no alcanzar pueden volverse experiencias frecuentes. Al respecto, enfatiza que la sociedad «ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento. Tampoco sus habitantes se llaman ya “sujetos de obediencia”, sino “sujetos de rendimiento”». [2]


El papel crucial de los vínculos

Por otro lado, la creciente fragilidad de los vínculos y los lazos sociales también impacta en los padecimientos subjetivos: en la sensación de soledad, de aislamiento, de sufrir en silencio o de sentirnos incomprendidos. Frente a ello, fortalecer los vínculos, generar comunidad y construir espacios colectivos de encuentro se vuelve una dimensión esencial para el cuidado de la salud mental y para el desarrollo de una base interior sólida.

Nichiren Daishonin escribe: «Un árbol trasplantado no caerá, aunque sople el viento con furia, si tiene un firme puntal que lo sostenga. Por lo tanto, la mejor forma de lograr la Budeidad es encontrar un buen amigo». [3] Esta enseñanza nos recuerda por qué resulta tan esencial rodearnos de personas que nos alienten a hacer surgir nuestro máximo potencial, tal cual somos. A su vez, nos insta a asumir el desafío de ser nosotros, en primer lugar, ese buen amigo para los demás. Es en este intercambio de aliento y confianza que podemos construir en nuestra propia vida un sólido palacio interior que nada pueda derrotar: porque contar con alguien que cree en nosotros y nos impulsa a avanzar fortalece nuestra capacidad de creer en nosotros mismos.

Al respecto, el maestro Ikeda expresa: «Los amigos son un tesoro. Son brillantes soles de esperanza y son las estrellas que refulgen en el cielo invernal de la adversidad. Son una brisa refrescante y mansa, y una primavera burbujeante que sana nuestro corazón. Del mismo modo, la amistad es un gran navío de coraje para navegar juntos hacia nuestros sueños, y un avión de sabiduría para elevarnos hacia el inmenso y anchuroso mundo» [4].


Consolidar una identidad inamovible

Es posible que ante la vertiginosidad de la vida cotidiana y las dificultades que nos toca enfrentar día tras día, sintamos que no tenemos las fuerzas suficientes para hacer frente a todo lo que puede despertarse en nuestro mundo interior como respuesta. Por este motivo, la práctica budista diaria de entonar Nam-myoho-renge-kyo es lo que nos pone «en sintonía» con la fuerza vital del universo, permitiendo que nuestro estado de vida se eleve. Así, podemos convertir los miedos, dudas y frustraciones en una firme convicción, alegría, tranquilidad espiritual y una gran energía, que nos impulsa momento tras momento a avanzar. La práctica nos brinda la oportunidad de despertar ese entusiasmo de tener la posibilidad de actuar en bien de los demás, valentía de enfrentar cada obstáculo, y sabiduría para tomar las mejores decisiones para nuestra vida.

Por otro lado, del mismo modo que acudimos a un profesional de la salud ante dolencias físicas, también es fundamental atender nuestra salud mental cuando atravesamos situaciones de malestar, sufrimiento o urgencia subjetiva. Existen profesionales preparados para alojar ese padecimiento, brindarnos acompañamiento y trabajar junto a cada persona en el desarrollo de herramientas internas que permitan afrontar las dificultades, fortalecer los recursos personales y construir una vida con mayor bienestar.

En muchas ocasiones, se trata de un período de la vida en el que necesitamos determinadas herramientas y cuidados. Así como un deportista sufre una lesión y requiere durante un tiempo ejercicios específicos, rehabilitación o elementos de apoyo para recuperarse, también en lo relativo a la salud mental pueden ser necesarios espacios terapéuticos, estrategias concretas y acompañamiento profesional. Incluso cuando se atraviesa una condición de base más persistente o inherente a nuestra personalidad, contar con recursos adecuados y con un abordaje psicológico oportuno puede permitirnos desplegar al máximo nuestro potencial y construir una vida plena, capaz de inspirar y alentar también a quienes nos rodean.

La práctica budista nos permite, paso a paso, fortalecer nuestra identidad y orientar nuestra vida hacia la felicidad. En una ocasión, el maestro Ikeda expresó:

«Por mucho que pueda pasar, debemos vivir siempre con dignidad, debemos ser "siempre las mismas personas". Es importante aprender a no vacilar, a no dejarse arrastrar por las circunstancias. Cada uno debe desarrollar una fortaleza inconmovible en su vida individual. Aunque uno cayera en situaciones muy difíciles, aunque fuese insultado y puesto en ridículo, difamado u oprimido, uno jamás, absolutamente, debería dejarse influenciar, sean cuales fueren los obstáculos. No debemos vacilar en lo más mínimo. Es posible cultivar una personalidad así de digna y seguir resplandeciendo en cualquier circunstancia: practicamos la fe, precisamente, para desarrollar semejante entereza. El verdadero orgullo de un miembro de la SGI es construir esta identidad digna e inamovible.

Cuando uno va caminando por una carretera, a veces se cansa; a veces, transpira. De tanto en tanto, se desata una tormenta de nieve. Pero sabemos que no es posible llegar a destino si uno permite que las dificultades lo detengan; uno debe ser capaz de hacer frente a estos obstáculos. Hace falta poseer tal fuerza vital que nada ni nadie puedan vencerlo a uno. Quienes así lo hagan serán dueños de la victoria final.

Por lo tanto, pase lo que pase, siempre sean ustedes mismos, siempre vivan fieles a sus propios principios. Es fundamental crear un sentido de la identidad tan firme e invulnerable como una muralla de la roca más sólida. Aquí yace la esencia de la fe.

No todas las cosas salen como uno esperaba en la vida. Hay veces en que se pierde y otras, en que se gana. Sin embargo, aunque suframos derrotas momentáneas, lo importante es no ser derrotados por nosotros mismos. Los que pierden esta contienda interior son los más desgraciados. Pase lo que pase, por mucho que tengan que escuchar, por difícil que se torne la situación, mientras ganen la batalla frente a ustedes mismos, serán vencedores en la vida». [5]




CITAS

[1] BECK, Aaron: Terapia cognitiva para trastornos de ansiedad, Bilbao: Desclée de Brouwer, 2012, pág 20.

[2] HAN, Byung-Chul: La sociedad del cansancio, Barcelona: Herder, 2012, pág 25.

[3] Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 627

[4] IKEDA, Daisaku: Recorrer el camino de la victoria: La amistad es un tesoro, publicado en la edición del 1.º de julio del boletín Mirai Hombu.

[5] IKEDA, Daisaku: Desarrollen una identidad firme e invulnerable, discurso pronunciado durante la 86.° reunión para responsables de sede central, realizada en forma conjunta con la "Reunión general para el glorioso avance de Kanagawa" y con el encuentro general de la División de Artistas, en el Auditorio de la Paz de Yokohama, Kanagawa, 8 de marzo de 1995.



© Humanismo Soka - 2024

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