
Humanismo Soka
Somos lo que nos rodea
Alguna vez habrán escuchado la famosa frase que afirma que «estamos formados de polvo de estrellas». Esto se expresa porque nuestro cuerpo contiene los mismos átomos que tienen las estrellas. El famoso astrónomo Carl Sagan decía: «somos polvo de estrellas reflexionando sobre estrellas» [1]. Esta idea se ha retratado históricamente en el arte y la música, e incluso en la actualidad encontramos casos, como la reconocida canción de Coldplay «A Sky full of Stars» en la que escuchamos «Porque eres un cielo, porque eres un cielo lleno de estrellas». Desde la física, se explica que todo lo que integra el universo está formado por los mismos elementos: no somos ajenos a lo demás.
El maestro Ikeda afirmó: «Para el budismo, los seres humanos y toda otra vida, como también el ambiente y los fenómenos que los rodean, constituyen una red de relaciones armoniosas e interdependientes, que sirve para sostener y mantener la vida. El budismo percibe todas las cosas interrelacionadas y busca crear la felicidad de los individuos sobre la base de una total armonía entre las partes. En este sentido, podríamos decir que es algo así como un humanismo cósmico». [2]
Ahora, ¿cómo refleja el budismo de Nichiren este principio en la vida cotidiana? Enseña que la profunda determinación de un ser humano puede abarcar todo el universo. Por esto, tanto frente a las cuestiones de nuestro entorno inmediato, como frente a las inclemencias climáticas o sociales, nuestra decisión interior o ichinen se torna fundamental para la transformación exterior. El ichinen activa la sabiduría para proteger a las personas que nos rodean, para investigar soluciones adecuadas y hasta influir en las decisiones gubernamentales.
En este sentido, nuestra misión es hacer del lugar en que vivimos un reino de felicidad y de paz. Cuando dirigimos nuestra decisión hacia un cambio en la esencia de nuestra vida, nuestro ser por completo cambia y sin falta afecta al ambiente en el que vivimos. El daimoku permite esta profunda transformación de nuestro ser. Cuando más y más personas pueden realizar esta práctica, hasta las situaciones que aparentan irreversibles pueden cambiar, muchas veces haciendo posible lo aparentemente imposible.
Dar el primer paso en la revolución humana
Esta enseñanza del budismo, de que somos inseparables del ambiente que nos rodea, es el punto de partida de la revolución humana. Cuando damos el primer paso de cambio, nuestro ambiente se transforma, ya que no hay un ambiente externo ajeno a nosotros mismos: el entorno es también nuestra vida. Es importante saber que no se trata de encontrar al culpable sino de vernos responsables de nuestra realidad y el infinito potencial que tenemos para construir valor en nuestra realidad.
Todo comienza con una fuerte determinación. En la novela del maestro Ikeda La nueva revolución humana, el capítulo «Oda a las madres» cuenta la experiencia de Yumiko Hashizuka, una señora de Kansai que brinda un claro ejemplo de transformación de la vida basado en el principio de esho funi.
Yumiko era madre de tres hijos y su esposo dirigía un negocio de impermeabilización. Debido a la crisis económica del país, se habían visto reducidos considerablemente sus ingresos. Además, padecía de hipotensión, sufriendo frecuentes mareos y cansancio. A pesar de esto, se esforzaba en repartir el diario Seikyo (periódico de la Soka Gakkai) cada mañana y en participar de los ensayos del coro de la Soka. Pero lo que más la hacía sufrir era ver cómo su marido se alteraba por causa de la bebida, un vicio que adquirió para ahogar su frustración.
Fue a partir del Festival Cultural de Kansai de 1976 que Yumiko sintió que llegaba a un límite. En ese momento, junto a sus compañeras del coro y alentada por el lema del festival «Tributo a la revolución humana», decidió: «si yo cambio, mi entorno también lo hará».
Comenzó por entonar daimoku y ahí pudo reflexionar sobre su actitud con su familia. Su estado anímico dependia del estado de su esposo y le echaba la culpa de su situación económica. A partir del aliento de sus compañeras de fe y de su compromiso en la oración, pudo reflexionar sobre su comportamiento y tomar la determinación de ser ella misma el sol capaz de iluminar el corazón de su familia.
Entonces, su actitud cambió. Frente a la preocupación de su marido, ella podía alentarlo cálida y espontáneamente. «La revolución humana comienza a partir de la observación inflexible de uno mismo, de la transformación de la realidad interior y de dar el primer paso hacia el cambio» [3] La baja presión que sufría dejó de aflijirla y su esposo mostró una mejor disposición, inclusive comenzó a trasladarla a los ensayos en automóvil tanto a la ida como a la vuelta. Finalmente, se presentó en el festival con profundo agradecimiento y renovó su decisión de continuar esforzándose para transformar su estado de vida.
El maestro Ikeda señala: «La oscuridad se disipa cuando el sol brilla en nuestro corazón» [4]
CITAS
[1] SAGAN, Carl: Cosmos, Random House, 1980.
[2] IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, Buenos Aires: Azul índigo, 2012, vol. 5, pág. 19.
[3] IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, Buenos Aires: Azul índigo, 2023, vol. 24, pág. 19.
[4] Ib., pág. 17.








