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Un planeta «gemelo» de la Tierra podría ser potencialmente habitable

Un planeta «gemelo» de la Tierra podría ser potencialmente habitable

Un planeta «gemelo» de la Tierra podría ser potencialmente habitable

Humanismo Soka

jueves, 26 de febrero de 2026

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Alexander Venner todavía estaba en la secundaria cuando detectó la primera señal de este planeta. Años más tarde, luego de terminar sus estudios logró la validación científica de su descubrimiento, que él mismo llegó a calificar como «demasiado perfecto para ser real». El planeta HD 137010 b, llamado así por la NASA, comparte características muy similares a la Tierra. Se encuentra 146 años luz de distancia, lo cual es una distancia «corta» en términos siderales.

Alexander Venner todavía estaba en la secundaria cuando detectó la primera señal de este planeta. Años más tarde, luego de terminar sus estudios logró la validación científica de su descubrimiento, que él mismo llegó a calificar como «demasiado perfecto para ser real». El planeta HD 137010 b, llamado así por la NASA, comparte características muy similares a la Tierra. Se encuentra 146 años luz de distancia, lo cual es una distancia «corta» en términos siderales.

Alexander Venner todavía estaba en la secundaria cuando detectó la primera señal de este planeta. Años más tarde, luego de terminar sus estudios logró la validación científica de su descubrimiento, que él mismo llegó a calificar como «demasiado perfecto para ser real». El planeta HD 137010 b, llamado así por la NASA, comparte características muy similares a la Tierra. Se encuentra 146 años luz de distancia, lo cual es una distancia «corta» en términos siderales.

Con un tamaño un 6% más grande que nuestro planeta, un año alrededor de su estrella equivale a 355 días terrestres, muy cercanos a los 365 días que nos lleva a nosotros dar una vuelta alrededor de nuestro Sol.

El telescopio espacial Kepler estuvo activo entre los años 2009 y 2018, y fue diseñado exclusivamente para detectar planetas en otros sistemas solares a través del método de «tránsito». El mismo trata sobre medir la variación de la luminosidad de una estrella infiriendo que cada vez que su brillo disminuye es porque pasa un planeta por delante de la estrella eclipsando una muy pequeña parte, y de ese modo se detecta su presencia. 

Mientras el telescopio Kepler estuvo activo, encontró un total de 2740 candidatos a «exoplanetas», es decir, planetas orbitando otra estrella que no sea nuestro Sol, de los que se confirmaron 114 planetas. Los datos que recopiló Kepler en sus años activos se utilizaron para estimar que existen por lo menos 17 mil millones de planetas del tamaño de nuestra Tierra, «viviendo» en nuestra galaxia, la Vía Láctea.

El reciente descubrimiento de HD 137010 b se realizó utilizando la base de datos que el telescopio recopiló en los años que estuvo activo, específicamente de unas observaciones realizadas en el 2017. El primer paso de este descubrimiento no lo dió una computadora, analizando sino un estudiante de secundaria y un grupo de voluntarios aficionados a la astronomía.

El lugar que HD 137010 b ocupa en su órbita alrededor de su estrella y su tamaño, lo hacen un candidato ideal como para contener agua líquida en su superficie y posiblemente dar paso a material que podría generar algún tipo de vida.

Sin embargo la estrella que orbita este «gemelo» de la Tierra es más fría y tenue que nuestro sol, por lo que, en el caso de contener agua, no sería líquida en su superficie sino sólida, ya que se estima que la temperatura en las capas externas del planeta pueden rondar los -70° C, lo que convierte a este planeta en una gran masa de hielo en su superficie

Para que la comunidad científica confirme totalmente este descubrimiento, será necesario que se completen tres detecciones del paso del planeta frente a su estrella. Hasta el momento, en el caso de HD 137010 b se ha documentado un solo tránsito. Por este motivo, serán necesarias más observaciones en el futuro cercano con telescopios más avanzados.

En una ocasión, el maestro Ikeda escribió a los integrantes de Mirai Hombu:

«Hoy, todo el mundo acepta como algo natural que la Tierra, mientras rota sobre su eje como un trompo, se desplaza alrededor del Sol. Pero en el cosmos todavía quedan muchos misterios y enigmas sin resolver. ¿Dónde termina el universo y cuán grande es? ¿Cuántas estrellas hay en él? ¿Hay vida en otros planetas?

En 1991, conocí al astrónomo británico Fred Hoyle (1915-2001). Él descubrió que la mayoría de los elementos naturales, como el carbono y el oxígeno, que forman la vida en la Tierra, en realidad se crean dentro de las estrellas y son distribuidos por todo el espacio.

En cierto sentido, todos los seres vivos —los árboles y flores, los insectos y aves, y los seres humanos— estamos hechos de polvo estelar. Por lo tanto, somos inseparables del universo.

Uno de los discípulos del doctor Hoyle es el astrónomo británico Chandra Wickramasinghe, con quien también publiqué un diálogo. Este último dijo que la contemplación del universo era, para los seres humanos, un antídoto contra nuestro egocentrismo.

Nichiren Daishonin escribe: «[E]l sol, la luna y la miríada de estrellas existen en nuestro interior». El sol, la luna y las estrellas brillan en cada uno de ustedes. Y cuando ustedes brillan, encienden también la esperanza. Es más, ustedes son las estrellas guía que nos dirigen hacia la esperanza.

Por eso, alcen la cabeza, sean audaces y contemplen los astros en el cielo. Cuando lo hagan, sentirán que su corazón es inmenso como el cosmos. ¡Su crecimiento y su esplendor como seres humanos no tienen límite». [1]



CITAS

[1] IKEDA, Daisaku: Un arcoíris de esperanza: grandes figuras de la historia, Los grandes astrónomos: Contemplar las estrellas y cultivar un corazón grande como el universo, publicado en la edición del 1.° de agosto de 2016 del Boys and Girls Hope News [La esperanza de los niños], publicación mensual de la Soka Gakkai destinada al Departamento de Estudiantes de la Primaria.



© Humanismo Soka - 2024

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