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ZOOTOPIA: Una amistad más allá de los prejuicios | MIRAI HOMBU

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Humanismo Soka

viernes, 30 de enero de 2026

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«El mundo nunca será un lugar mejor si nadie es lo suficientemente valiente para hacer lo correcto». Luego del estreno de la secuela de la película de Disney Zootopia, ¡reflexionemos juntos sobre esta historia!

«El mundo nunca será un lugar mejor si nadie es lo suficientemente valiente para hacer lo correcto». Luego del estreno de la secuela de la película de Disney Zootopia, ¡reflexionemos juntos sobre esta historia!

«El mundo nunca será un lugar mejor si nadie es lo suficientemente valiente para hacer lo correcto». Luego del estreno de la secuela de la película de Disney Zootopia, ¡reflexionemos juntos sobre esta historia!

Elefantes que hacen yoga, ratones mafiosos, tigres recepcionistas, antílopes estrellas de pop… En la ciudad de Zootopia, todos los animales conviven para cooperar entre sí. Sin embargo, esto no siempre fue así. En el pasado, se regían por las leyes de la selva, entre predadores y presas. Nunca conocían un minuto de tranquilidad. Fue entonces cuando surgió una idea revolucionaria: crear una gran ciudad en la que todos los animales, sin importar su especie, tamaño o pasado, pudieran coexistir en igualdad. Así nació Zootopia.

Pero los prejuicios no desaparecieron completamente. Allí, cada especie ocupa su lugar, en relación a sus características. Por este motivo, cuando la pequeña coneja Judy Hopps exclama ante el mundo que su sueño es ser policía, tarea que suelen realizar los animales más fuertes y grandes, nadie cree que lo logrará. Hasta sus padres intentan convencerla de que sería no solo imposible sino genuinamente peligroso. Pero Judy, con su gran sentido de la justicia y su inmenso deseo de ayudar a los demás, se esfuerza con tenacidad, sin escuchar las críticas de nadie. ¿Qué la hace tan fuerte? ¿Cuál es la motivación que le permite resistir los peores entrenamientos, juicios y ataques? Podríamos decir que, aunque ante el resto parece que su decisión es irracional o que es una «cabeza dura» que no cede ante la realidad, de hecho su convicción se sustenta en la idea de la verdadera igualdad entre todos los animales. Los respeta a todos por igual, y así también quiere protegerlos.

Pero, cuando finalmente logra convertirse en policía, ¡nadie la toma en serio! La envían a encargarse de trabajos menores. Entonces, su irrefrenable espíritu la lleva a esforzarse al máximo en cada tarea, y así se gana la confianza de los demás.

Cuando catorce animales depredadores desaparecen misteriosamente, a pesar de las quejas de su jefe, Judy decide investigar. Termina obligando a Nick Wilde, un astuto zorro con tendencias criminales, a ayudarla. A pesar de sus fundamentales diferencias, trabajan juntos y descubren una red oscura del poder que intenta destruir la convivencia armoniosa de los distintos animales de la ciudad. Judy y Nick exponen el plan y la verdad sale a la luz. Finalmente, Nick, quien se consideraba un caso perdido, se conmueve por la fe que Judy tiene en él. Su amistad les permite a ambos manifestar lo mejor de sí mismos, y complementarse en sus virtudes. Así, se convierten en inseparables socios, superando toda barrera.

En la segunda película, la temática de la cooperación mutua se vuelve un eje central: que cada uno aporte positivamente a partir de su forma particular no es simplemente algo que sirve para sobrevivir de una manera más fácil, sino que también es el cimiento para trascender las diferencias y construir una genuina paz. En esta parte de la historia, Judy y Nick ya trabajan como compañeros oficiales en la Policía de Zootopia, aunque sus distintas maneras de entender la profesión generan tensiones que casi ponen en riesgo la sociedad.


Póster de Zootopia 2. (Imagen: © Disney © Disney•Pixar © & ™ Lucasfilm LTD © 2025 MARVEL. Reservados todos los derechos, Disney Entertainment)



Aparece una serpiente enigmática, especie que nunca había formado parte de la vida urbana de Zootopia. A partir de un viejo diario que contiene la historia de la fundación de la ciudad, Judy y Nick descubren que falta una parte de la verdad: una reptil fundó Zootopia, pero su nombre fue eliminado intencionalmente de los registros.

Con un ritmo vertiginoso y melodías de la artista Shakira, vemos cómo la sinceridad de la unión entre Judy y Nick se pone en juego. La única manera de triunfar, nos enseña esta historia, es superando las diferencias y haciendo surgir un espíritu solidario, capaz de abrazar a los demás.

Podríamos preguntarnos: ¿vivimos nosotros de esta manera? ¿Cuál es nuestra visión de los demás? Suele ocurrir en la sociedad que habitamos que percibimos las diferencias como «absolutas», estableciendo lo que nos parece el bien y el mal y decidiendo calificar desde ese lugar a los demás. Muchas veces, esto genera que nos guíen prejuicios que tenemos sobre el resto, en lugar de enfocarnos en conocer la verdad de su corazón y su realidad. En la Soka Gakkai, aprendemos a respetar la vida de cada persona, enfocándonos en lo que todos tenemos en común: nuestra humanidad. Cada uno de nosotros podemos contribuir positivamente en la sociedad a partir de superar las diferencias y crear verdadera unión con las personas.

Una vez, el maestro Ikeda refirió sobre esta temática en un diálogo con jóvenes, explicando sobre la condición de vida del bodisatva. ¿De qué se trata este estado interior de vida? Cada persona tiene diez: infierno, hambre, animalidad, ira, humanidad, éxtasis, aprendizaje, comprensión intuitiva, bodisatva y Budeidad. El noveno es el de bodisatva, y se refiere al corazón de alguien que busca la enseñanza budista correcta y ayuda a los demás a ser felices. El maestro Ikeda, entonces, expresó:

«Cuando entonamos daimoku, aflora con fuerza desde nuestro interior el estado de bodisatva. Por eso, los miembros de la SGI pueden actuar en bien de los demás, incluso cuando ellos mismos tienen sus propias preocupaciones. Cuando manifiestan este estado de vida puro y firme, pueden alentar e inspirar a todas las personas que los rodean. 

En relación con el espíritu del bodisatva, Nichiren Daishonin escribe: “[Los bodisatvas son aquellos que piensan] poco en su vida y mucho en la vida de los demás”. “[Su deseo es] salvar del sufrimiento a todos los seres y solo después obtener la Budeidad [para sí mismos]”.1 

Esto describe a la perfección el espíritu de los miembros de la SGI, que dedican su tiempo y su energía a brindar aliento a los demás, a hacer daimoku y tomar iniciativas por la felicidad y el bienestar de las personas. Aunque haya gente que no comprenda su motivación y los critique, ellos siempre avanzan, extrayendo coraje. Su forma de vivir refleja el corazón de los bodisatvas. En una sociedad donde la gente solo piensa en sí misma, ¿no creen que los esfuerzos de ellos son increíblemente nobles? Los miembros de la SGI son, realmente, campeones de la sinceridad.

Pensar solo en uno mismo alimenta el egoísmo. Y pensar solo en los demás puede desembocar en el autosacrificio. Sin embargo, la cuestión yace en evitar ambos extremos y vivir de tal manera que todos —tanto uno mismo como los otros— puedan disfrutar de la vida, crecer y ser felices juntos. He aquí la fuente de nuestra verdadera alegría.

Trabajar por los demás significa ayudarlos a ser felices. Cuando las personas que nos rodean son felices, nosotros también lo somos; sentimos que nuestra vida tiene sentido, que tiene propósito, y que nos llena de satisfacción. Ese sentimiento es mucho más profundo y rico que todo lo que uno pueda experimentar cuando vive centrado en su propia persona o buscando solo la dicha individual. 

El sentido genuino de la vida reside en que todos podamos ser felices juntos —uno y el otro— colmados de alegría y deseando lo mejor a todos los semejantes.

El Daishonin también escribe: “Si uno enciende un farol para dar luz a otros, también alumbra su propio camino”.2 Las acciones que emprendemos en bien de los otros también nos conducen a nosotros a la felicidad. Sobre todo, hacen brillar plenamente nuestra vida. Vivir con verdadero altruismo significa tener la sabiduría y la fortaleza necesarias para apreciar la propia vida y la de cada persona. La SGI está expandiendo esta visión sobre la felicidad en toda la sociedad y en el mundo.

 Por supuesto, lo más importante para ustedes en esta etapa de su vida es capacitarse y desarrollarse. No se agobien tratando de ir más allá de lo que hoy pueden abarcar. Sin embargo, no obstante esto que acabo de decirles, también es importante que cada uno, en el lugar donde está y dentro de los límites de su capacidad, trate de esforzarse al máximo.

Cada persona posee el estado de bodisatva, que surge en respuesta a diversas causas externas. Si despliegan un poco más de valor que lo habitual, serán capaces de actuar compasivamente con los demás.

Josei Toda, el segundo presidente de la Soka Gakkai, dijo: “Porque somos personas comunes, a veces nos cuesta actuar con amor compasivo, pero la valentía puede sustituir ese tipo de altruismo”. 

Hacer daimoku es la clave para liberar la valentía interior. La práctica de Nam-myoho-renge-kyo activa el estado de bodisatva que hay en nosotros, en cualquier momento, lugar o circunstancia. 

Cuando resolvemos esforzarnos seriamente por los demás, nuestra vida irradia un potente brillo. El valor que necesitamos para actuar así se convierte en amor compasivo, y ese amor compasivo se traduce en sabiduría. 

Quienes se dedican a trabajar en bien de los semejantes tal vez sientan, por momentos, que su abnegación les obliga a hacer un esfuerzo mayor que los demás. Pero en realidad, estas personas están incrementando sus “tesoros del corazón”. Sin duda, vivirán envueltos de victorias y de felicidad profunda.

Pensar de qué manera ayudar a la gente es, de por sí, un magnífico primer paso hacia una vida grandiosa. Dado que somos budistas, lo primero que podemos hacer es entonar daimoku por la felicidad de nuestros amigos. Entonces, con el coraje y el amor que surgen en nosotros a partir de esa oración, podemos emprender la acción.

Piensen qué pueden hacer en su vida cotidiana. Por ejemplo, acercarse a hablar con un compañero que está solo, o sonreír y saludar alegremente a alguien que se ve triste. Hay muchas formas de alentar a la gente desanimada. El solo hecho de decirles que todo se resolverá puede ser suficiente para alivianar su espíritu. El simple hecho de estar al lado es una inmensa ayuda. Pueden parecer gestos pequeños, pero la sinceridad es una poderosa fuente de aliento.

Espero que ustedes, mis jóvenes amigos, también hagan su máximo esfuerzo por sembrar a su alrededor hermosas flores de felicidad, diálogo y alegría, tanto en su hogar como en la escuela, la comunidad y el mundo entero. Les pido que sean pilares de la sociedad, personas en quienes todos puedan confiar. Esta es mi eterna oración».3



CITAS

1 The Writings of Nichiren Daishonin, (WND), Tokio: Soka Gakkai, 2006, vol. 2, págs. 201-202.

2 WND, vol. 2, pág. 1060.

3 IKEDA, Daisaku: Diálogo para el futuro: Recorrer junto con ustedes el camino de la victoria, Tener valor y amor compasivo, publicado en la edición del 1.o de julio de 2013 del boletín Mirai [Futuro], publicación mensual del Departamento de Estudiantes de la Soka Gakkai.

© Humanismo Soka - 2024

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