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El eterno legado de una existencia consagrada a la paz: 2 de enero, 98.º Aniversario del natalicio del maestro Daisaku Ikeda

El eterno legado de una existencia consagrada a la paz: 2 de enero, 98.º Aniversario del natalicio del maestro Daisaku Ikeda

El eterno legado de una existencia consagrada a la paz: 2 de enero, 98.º Aniversario del natalicio del maestro Daisaku Ikeda

Humanismo Soka

viernes, 2 de enero de 2026

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Un 2 de enero de 1928, en Tokio, Japón, en una familia que producía algas comestibles nacía el que sería el quinto de ocho hermanos. Daisaku Ikeda, quien desde su infancia y juventud experimentó las miserias y los dolores provocados por la guerra, consagró su vida entera a la construcción de la paz.

Un 2 de enero de 1928, en Tokio, Japón, en una familia que producía algas comestibles nacía el que sería el quinto de ocho hermanos. Daisaku Ikeda, quien desde su infancia y juventud experimentó las miserias y los dolores provocados por la guerra, consagró su vida entera a la construcción de la paz.

Un 2 de enero de 1928, en Tokio, Japón, en una familia que producía algas comestibles nacía el que sería el quinto de ocho hermanos. Daisaku Ikeda, quien desde su infancia y juventud experimentó las miserias y los dolores provocados por la guerra, consagró su vida entera a la construcción de la paz.

Afirmó: «La paz no se limita a buscar una vida tranquila, indiferente o despreocupada; antes bien, se construye en la acción, en la lucha valiente y no violenta contra las injusticias que hacen sufrir a las personas. Solo en esta forma de vivir hallaremos la paz. Puede decirse que una sociedad empieza a inclinarse en dirección a la guerra cuando la mayoría de las personas pierde la voluntad de oponerse a la injusticia y se vuelve apática e indiferente ante lo injusto». [1]

Desde que conoció a su mentor, Josei Toda, se convirtió en su discípulo y se dedicó a expandir junto a él el mensaje de esperanza del budismo de Nichiren Daishonin, que afirma que toda persona, sin falta, puede construir felicidad genuina en la vida y aportar positivamente en su comunidad.


El joven Daisaku camina junto al maestro Toda.


Abrigó la convicción de que la revolución interior de una persona puede modificar el rumbo de su familia, sociedad, e incluso de la humanidad, y con esto en el corazón pasó su vida entera alentando con todas sus fuerzas a cada persona con la que se encontró.


El maestro Ikeda ofreciendo aliento a sus amigos de Hawaii, Honolulu, julio de 1975.

«El espíritu humano está dotado de la capacidad de transformar, incluso, las circunstancias más difíciles, de crear valor con un sentido más rico y profundo. Cuando cada persona haga florecer esta capacidad espiritual sin límite, y cuando los ciudadanos anónimos se unan con el compromiso de generar cambios positivos, sin falta surgirá una cultura de paz, lo que dará paso al siglo de la vida», [2] escribió en una Propuesta de Paz enviada a las Naciones Unidas.

Con el afán de generar inspiración e iluminar las penumbras del mundo, se reunió con incontables personalidades destacadas, escribió prolíficamente, fundó instituciones educativas, asociaciones musicales, museos, entre otras. Además, gracias a su incansable labor, el movimiento por la paz mundial impulsado por la Soka Gakkai se expandió en más de 192 países y territorios. Hoy en día sus discípulos en todo el mundo están decididos a hacer realidad aquel legado del sueño de una paz verdadera para la humanidad.



CITAS

[1] IKEDA, Daisaku: Ikeda Daisaku Zenshu (Obras completas de Daisaku Ikeda, volumen 65].

[2] IKEDA, Daisaku: Propuesta de paz de 2000 La paz por medio del diálogo: es tiempo de conversar Reflexiones sobre una cultura de paz. Véase: https://www.daisakuikeda.org/es/sub/resources/works/props/peace-proposal-2000.html 

© Humanismo Soka - 2024

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