Humanismo Soka
«Cada día se me presenta con las manos llenas de posibilidades», [1] escribió Helen Keller (1880-1968), quien nunca aceptó que sus discapacidades físicas le impidieran contribuir a la sociedad.
Somos miembros de la SGI, y «gracias a la buena fortuna acumulada en existencias pasadas», [2] hemos podido practicar la fe en la Ley Mística en esta existencia. El sonido de nuestras voces, que entonan Nam-myoho-renge-kyo cada día y cada año, hace que el sol del tiempo sin comienzo se eleve en nuestro corazón y revitalice nuestra vida.
Nichiren Daishonin escribe: «Myo [de myoho, “Ley Mística”] significa revivir, es decir, volver a la vida». [3] La práctica del daimoku es la fuente suprema de juventud y de vitalidad sin límites.
El daimoku que entonamos como Bodisatvas de la Tierra constituye una oración imbuida de profundo juramento y compromiso. No es una súplica débil ni un ruego. En cambio, es un rugido de león que reverbera en todo nuestro ser, encendido por un juramento personal, y moviliza nuestra mente hacia el logro de las oraciones alineándola con la ley fundamental del universo. No hay fuerza más potente ni más sublime.
Mi maestro Josei Toda, segundo presidente de la Soka Gakkai, dijo: «Las oraciones de los que se suman a Nichiren Daishonin con su propio juramento y se esfuerzan por la propagación amplia de la Ley Mística se cumplirán sin falta. Oren con la convicción inamovible de superar resueltamente los tres obstáculos y los cuatro demonios». También agregó: «Las oraciones de una persona con potente fe en la Ley Mística inspirarán a muchos otros a seguirlos. Finalmente, todos serán felices».
Por eso siempre debemos dar prioridad al daimoku, en cualquier circunstancia. La persona que hace un daimoku firme y constante nunca se verá atrapada en situaciones sin salida.
El Daishonin le escribe a un seguidor [Ota Saemon-no-jo] que luchaba por superar una enfermedad: «La enseñanza conocida como Sutra del loto es un buen remedio para los diversos males del cuerpo y de la mente». [4] En esa misma carta, también cita tres pasajes del Sutra del loto en beneficio de su seguidor: «Su enfermedad será erradicada y no conocerá la vejez ni la muerte»[5]; «Disfrutarán de paz y de seguridad en esta existencia y de buenas circunstancias en existencias futuras»[6]; y «Todos los que os dirijan su malicia o enemistad serán aplastados»[7].
Practicamos la Ley Mística, entonamos Nam-myoho-renge-kyo y enseñamos a otros a hacer lo mismo. En tal sentido, nuestra vida es inseparable de la vida del Daishonin.
Entonar un daimoku resonante nos permite superar la enfermedad y tener una vida larga y sana. Nos brinda la posibilidad de convertir el karma en misión y establecer un estado de felicidad ilimitada que perdure eternamente.
Demos una prueba real de victoria absoluta, activando las funciones protectoras del universo y derrotando incluso a los enemigos más poderosos que buscan obstruir nuestra práctica.
Una miembro pionera del Departamento Femenino, oriunda de la prefectura japonesa de Aomori donde caen copiosas nevadas durante el invierno, lleva más de cuarenta años repartiendo el Diario Seikyo todas las mañanas. Hace mucho tiempo, los residentes de su localidad la excluían porque era miembro de la Soka Gakkai. Pero ella se negó a ser vencida y decidió superar cada uno de sus obstáculos haciendo surgir más y más fortaleza y sabiduría. Hoy dice que la comunidad donde vive es la mejor de todo el país y agrega: «El daimoku tiene el poder de hacer posible cualquier cosa. Cuando uno ora por la felicidad de alguien, brotan de su propia naturaleza de Buda las palabras que conmueven la naturaleza de Buda de esa persona. Mi alegría más grande es dar a conocer esta práctica a los demás y expandir nuestro círculo de amistad».
Hemos entrado en una era en que el daimoku de nuestros miembros de la SGI, infinitamente nobles y preciados, rebosantes de valentía y de esperanza, envuelve la sociedad tanto local como globalmente.
En este año de desarrollo dinámico, enfocados en cumplir el juramento compartido por el maestro y los discípulos, volvamos a conquistar una victoria tras otra y hagamos resonar con plena potencia el rugido leonino de nuestro daimoku resuelto.
Entonamos daimoku
como rugen los leones;
no tememos a nada,
y nuestros beneficios y triunfos
no tienen fin.
(Traducción del artículo publicado en la edición de enero de 2015 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai).
CITAS
[1] Keller, Helen: My Religion (Mi religión), Garden City: Nueva York, Doubleday, Page and Company, 1927, pág. 49.
[2] The Lotus Sutra and Its Opening and Closing Sutras (El Sutra del loto y los sutras de inicio y de cierre), trad. por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 2009, cap. 27, pág. 356.
[3] Los escritos de Nichiren Daishonin, Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 156.
[4] The Writings of Nichiren Daishonin (WND), Tokio: Soka Gakkai, 2006, vol. 2, pág. 747.
[5] The Lotus Sutra and Its Opening and Closing Sutras, op. cit., cap. 23, pág. 330.
[6] Ib., cap. 5, pág. 136.
[7] Ib., cap. 23, pág. 329.