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¡UN NUEVO COMIENZO! | «Propaguemos en todo el mundo una filosofía de esperanza», mensaje de Año Nuevo del maestro Ikeda (2015)

¡UN NUEVO COMIENZO! | «Propaguemos en todo el mundo una filosofía de esperanza», mensaje de Año Nuevo del maestro Ikeda (2015)

¡UN NUEVO COMIENZO! | «Propaguemos en todo el mundo una filosofía de esperanza», mensaje de Año Nuevo del maestro Ikeda (2015)

Humanismo Soka

miércoles, 31 de diciembre de 2025

miércoles, 31 de diciembre de 2025

¡Queridos lectores, tengan todos un muy feliz Año Nuevo! Iniciamos este 2026, «Año del avance dinámico hacia una Soka Gakkai Juvenil», decididos a transmitir aún más ampliamente en nuestro planeta azul —vasto escenario de nuestras actividades— esta alentadora filosofía de respeto a la dignidad de vida. Para renovar juntos nuestra decisión de triunfar en cada contienda por la felicidad propia y de los demás, a continuación compartimos unas palabras enviadas por el maestro Ikeda en el año 2015 en ocasión del Año Nuevo.

¡Queridos lectores, tengan todos un muy feliz Año Nuevo! Iniciamos este 2026, «Año del avance dinámico hacia una Soka Gakkai Juvenil», decididos a transmitir aún más ampliamente en nuestro planeta azul —vasto escenario de nuestras actividades— esta alentadora filosofía de respeto a la dignidad de vida. Para renovar juntos nuestra decisión de triunfar en cada contienda por la felicidad propia y de los demás, a continuación compartimos unas palabras enviadas por el maestro Ikeda en el año 2015 en ocasión del Año Nuevo.

¡Queridos lectores, tengan todos un muy feliz Año Nuevo! Iniciamos este 2026, «Año del avance dinámico hacia una Soka Gakkai Juvenil», decididos a transmitir aún más ampliamente en nuestro planeta azul —vasto escenario de nuestras actividades— esta alentadora filosofía de respeto a la dignidad de vida. Para renovar juntos nuestra decisión de triunfar en cada contienda por la felicidad propia y de los demás, a continuación compartimos unas palabras enviadas por el maestro Ikeda en el año 2015 en ocasión del Año Nuevo.

Todos ustedes, mis preciados compañeros de la SGI, se esfuerzan con ahínco en aras de contribuir al bienestar de la sociedad, dando el ejemplo como buenos ciudadanos en sus respectivos lugares de misión. A cada uno, les deseo un año de paz y de dicha, mientras oro para que todos conviertan este en un año de desarrollo dinámico realmente trascendental, rebosante de buena fortuna, salud y alegría. 

Hace 740 años, en una época inestable e incierta, cuando la población era diezmada por la guerra y los desastres naturales, Nichiren Daishonin escribió: «¿[P]uede haber dudas de que la gran Ley pura del Sutra del loto [Nam-myoho-renge-kyo] se propagará ampliamente en todas partes del Japón y en los demás países de Jambudvipa [es decir, el mundo entero]?». Esta fue la convicción inamovible y la visión monumental del Daishonin, cuyo único deseo fue brindar paz y felicidad a todo el género humano. Y nosotros, los miembros de la SGI, hemos convertido este anhelo en nuestro propio desafío para hacer realidad esta visión del buda original. 

Este año [2015] marca el setenta aniversario desde que finalizara la Segunda Guerra Mundial, una conflagración de poder destructivo sin precedentes que causó la pérdida irreparable de millones de vidas humanas.

El 3 de julio de 1945, justo antes del fin del conflicto armado en Japón, recuperó la libertad el maestro Josei Toda, segundo presidente de la Soka Gakkai. Había sido encarcelado injustamente, junto al presidente fundador Tsunesaburo Makiguchi, por oponerse a las autoridades militares del Japón y negarse a abandonar sus creencias. El maestro Makiguchi murió tras las rejas, pero su digno sucesor, Josei Toda, se puso de pie sobre las ruinas de un país devastado por la derrota bélica. Proclamó su intención de aliviar el sufrimiento del pueblo y anunció que había llegado el momento de emprender el kosen-rufu y de cambiar el destino de la humanidad.

Sin olvidar jamás esta declaración valerosa que hizo el maestro Toda hace siete décadas, fortalezcamos y consolidemos más aún nuestra red de ciudadanos globales sustentada en la confianza y la amistad, trascendiendo las diferencias étnicas y culturales en bien del desarrollo dinámico del kosen-rufu; es decir, la paz y la coexistencia armoniosa de toda la humanidad.

El año pasado, publiqué un diálogo con el poeta australiano y especialista en estudios sobre la paz Stuart Rees. Allí, el doctor Rees se refirió a una fotografía tomada en Sídney (en 2000), donde se ve a un sonriente Nelson Mandela (1918-2013) —uno de mis queridos amigos— elogiando la labor de dos mujeres australianas, incansables luchadoras por los derechos humanos y la paz.

El doctor Rees me comentó que una de ellas, la doctora Stella Cornelius (1919-2010), fundadora de la organización Conflict Resolution Network (Liga para la Resolución de Conflictos) siempre alentaba a la gente a decir «y» antes que «pero». La razón era, según explicaba ella, el «pero» tiende a ser seguido por una declaración adversativa o pesimista, mientras que el «y» suele dar lugar a observaciones más constructivas, que contribuyen a la resolución positiva de los problemas.

Sin duda, cuando las personas deben afrontar un reto difícil, suelen entregarse a la impotencia y sentir: «Me gustaría intentar, pero no me parece realista» o «¡Qué más quisiera..., pero las condiciones son adversas!». Este enfoque anula la esperanza necesaria para avanzar.

Nichiren Daishonin escribe: «En ese momento, invariablemente aparecen los tres obstáculos y los cuatro demonios; pero cuando ello sucede, los sabios se regocijan, mientras que los necios se echan atrás». Cuando nos topamos con una dificultad, ¿retrocedemos con el corazón paralizado de miedo o la enfrentamos con valentía y optimismo? La Ley Mística es una suprema fuente de poder y de sabiduría para que todas las personas experimentemos el valor de los sabios y vivamos de cara a la realidad y al mañana, sin jamás ceder al miedo, al desánimo o a la resignación.

En el momento en que damos un paso adelante, armados de abundante fuerza vital y de una oración resuelta, empezamos a escribir la historia triunfal de nuestra revolución humana.

En octubre de 1960, inicié mis viajes por el kosen-rufu mundial. Me lancé a esa gesta sin escatimar nada de mí, alentando a cada persona que tenía delante —tanto en Hawái como en otros lugares de los Estados Unidos, Canadá o Brasil—, dispuesto a dar con ellas el primer paso de la revolución humana.

En cada lugar del mundo a donde iba, entonaba Nam-myoho-renge-kyo con fervor e intensidad, como queriendo impregnar de daimoku la tierra para gestar el surgimiento futuro de jubilosos Bodisatvas de la Tierra. En forma simultánea, me esforcé sinceramente por ayudar a cada persona a entablar una relación con el budismo.

La SGI se fundó un 26 de enero de 1975, en Guam, durante la Primera Conferencia para la Paz Mundial. En esa ocasión, expresé: «Podría decirse que esta es una pequeña reunión, un cónclave de personas anónimas de diversos países y territorios. Pero confío en que este encuentro de hoy brillará genuinamente en la historia durante los siglos venideros, y que sus nombres, sin duda alguna, también quedarán grabados no solo en los anales de la propagación budista mundial, sino, por supuesto, en la historia de la humanidad».

En esa conferencia se dieron cita representantes de cincuenta y un países y territorios. Hoy, el caudaloso río del kosen-rufu irriga 192 países y territorios del orbe... El budismo del Sol ya alumbra el mundo entero. Las semillas de la Ley Mística están dando flores de felicidad, y los nombres de nuestros miembros, que tanto han contribuido a la paz del mundo, refulgen con brillo cada vez más sublime. 

En Europa, específicamente en la península balcánica que en la década de 1990 fue escenario de cruentas luchas étnicas, los miembros de la SGI están invitando a sus conocidos a participar en nuestras actividades y dando a conocer ampliamente nuestra red humanística. En estos países se están realizando amenos encuentros donde reina la unión en la diversidad, y la membresía está creciendo a paso sostenido, especialmente con la incorporación de muchos miembros jóvenes.

Me hace muy feliz ver que los miembros de esa región están trabajando unidos para cambiar su destino personal y, a la vez, el destino de los países donde residen.  

Creo de todo corazón que la forma más segura y más confiable de construir la paz en este mundo, amenazado sin tregua por la guerra y la violencia, yace en orar juntos, alentarnos unos a otros, esforzarnos por activar nuestra naturaleza de Buda y la de los semejantes, conscientes de que este es el potencial más elevado y positivo inherente en el ser humano. 

El profesor Kim Chong-suh de la Universidad Nacional de Seúl, ex presidente de la Asociación Coreana de Estudios Religiosos, ha dicho que el criterio para establecer los méritos de una religión no debía ser la extensión de su historia. Antes bien —asegura— lo que hay que evaluar es la eficacia de los sistemas religiosos para ayudar de verdad a los que sufren. La SGI —concluye— ha ido al encuentro de la gente y ha ayudado a incontables personas a superar sus desdichas, y por eso continúa creciendo.

Con fe y amor compasivo incondicionales, ustedes están orando por la felicidad de los demás y generando activos diálogos creadores de valor. Están esforzándose por ser buenos ciudadanos y por promover el florecimiento social y la paz del mundo. Esto los convierte en tesoros de su comunidad y de la sociedad internacional.

Ha pasado más de un año desde que inauguramos la Sede del Gran Juramento del Kosen-rufu en Shinanomachi, Tokio. En este magnífico castillo, donde vibran los votos compartidos de maestro y discípulo, cada día se congregan jubilosos miembros del Japón y del mundo.

Allí, en noviembre del año pasado, mantuve un encuentro inolvidable con los participantes del Curso de Capacitación de Otoño de la SGI. Vi en sus ojos el brillo de un noble juramento y de un hondo compromiso, la luz de una potente determinación y de una alegría invencible. Todos ellos son líderes sólidamente unidos a sus compañeros de fe, que luchan por el kosen-rufu en sus respectivas comunidades donde residen. En ese instante, sentí como si estuviera encontrándome con todos mis camaradas Bodisatvas de la Tierra del orbe entero.

El Daishonin exhorta a cada discípulo: «[A]hora más que nunca, ármese del gran poder de su fe».

Resueltos a esforzarnos «ahora más que nunca», en este nuevo año pongámonos en marcha y desafiémonos una vez más, dispuestos a luchar juntos y en armonía armados de valor y esperanza.

A mis infinitamente preciados y amados compañeros de fe, ¡les deseo a ustedes y a todos sus familiares un año repleto de salud, felicidad y triunfos! 



Daisaku Ikeda

Presidente de la Soka Gakkai Internacional


(Artículo publicado en la edición de enero de 2015 de la revista mensual SGI Graphic).



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